La noche torrevejense se cernió encapotada sobre la villa y debido a la destrucción de la fachada del anterior Elíseo, se habilitó un segundo lugar de reunión con las mismas normas para los cainitas que se darían cita en esta ocasión. Los Vástagos fueron llamados de forma confidencial por el Senescal Regente, Philip Taylor Krammer, para tratar la crisis de la guerra.


Un mes de silencio llevaba Cáceres donde las últimas noticias e indagaciones sugerían que los Vástagos del territorio más occidental de España habían sido destruidos por una tercera fuerza que se uniría a la guerra. Pero esa noche el caballo de Troya abriría sus entrañas a las puertas del mar Mediterráneo.

En medio de la reunión de los Vástagos de Torrevieja se presentaron Condenados de otras ciudades. Venían buscando nuevas y presentando sus respetos pero como todos, con algún interés más o menos oculto que no tardaría mucho en aflorar. Al tiempo llegaron los cuatro agentes de Cáceres. Un trastornado profesor Castelar sin recuerdos de nada de lo anterior acontecido en Torrevieja, con comportamientos extraños y acarreando con grilletes y cadenas a los dos rehenes atrapados en el pasado por los contendientes de Cáceres; el Nosferatu y el Malkavian condenados a muerte por la Reina Silvia, convertidos en soldados suicidas, solo podían volver con la victoria; y por último, la Oráculo de la Reina portando entre sus manos una caja de madera con el símbolo de la Camarilla.

La liberación de los prisioneros fue inmediata, como medida de seguridad se les había cosido los párpados de ambos ojos y tenían algo en su interior que suponía un valioso salvoconducto para ampliar las oportunidades de supervivencia de la comitiva extremeña. Al llegar a Torrevieja, Braaka y Nekane advirtieron que sus cuerpos albergaban sendas bombas y percibieron que el atormentado profesor se tragaba la tercera por imposición de la Reina para compartir su mismo destino. La única bomba diferente era la del cuerpo de Braaka, que tenía un temporizador configurado a dos horas antes de su detonación. La herramienta que podía parar las detonaciones era un control remoto en el bolsillo del profesor y la única que conocía el código de acceso era una asesina conocida como Pajarito Boom Boom.

El ambiente se tensó rápido pero el Senescal decidió hacer gala de la hospitalidad y ver qué pretendían los agentes de Cáceres, pues estaban en clara minoría. Pronto empezaron a esparcirse entre los demás transmitiendo miedo con los mensajes de la Reina y comenzando a alterar a la población.

La francotiradora Pajarito Boom Boom no tardó en hacerse notar, queriendo dejar claro que nadie saldría del nuevo Elíseo sin su consentimiento. Fue cuando Krammer hizo un llamamiento y la mismísima Casilda, de la sangre de Don Braulio, se presentó para rendir respetos y aconsejar al Senescal que la guerra debía finalizar, pues un mal caería sobre ellos si esto continuaba.

Las intrigas y luchas de poder no se hicieron esperar. Muchos Vástagos comenzaron a dudar del Senescal y comenzaron a preparar la usurpación de alguien más apto, otros simplemente querían verlo muerto por venganza. La locura y el caos se adueñaron del lugar, Castelar cada vez más consumido por la sangre del vínculo de la Antigua acabó siendo derrotado y entre sollozos admitiendo ser un Anarquista, fue ejecutado al momento por los presentes. Mientras, Cáceres aprovechó para maniobrar y finalmente, cuando ya algunos habían muerto intentando escapar, la Oráculo abrió la caja con todos reunidos.

Pajarito concedió a Braaka el conocimiento del código que desactivaría su bomba a cambio de la vida de un Vástago de Torrevieja, y el Toreador Ancilla Hans “el Pusilánime” fue el elegido. El Gangrel arrancó la bomba de las entrañas del profesor Brujah pero la Malkavian no corrió la misma suerte y su cuerpo estalló en mil pedazos que el viento se llevó en forma de cenizas.

El experimento de Don Braulio con el poder místico de la Reina Silvia se había convertido en un arma terrible que salió de la caja en un solo uso. Todos los Vástagos de la sala enloquecieron sucumbiendo a sus Bestias, asesinándose entre sí. Algunos incluso tuvieron que ser ejecutados ya que no pudieron recobrar su propio ser, perdiendo todo control. Algo ya visto en la Apoptosis de la Familia en Cáceres.

Cuando las cenizas llenaban el ambiente, Krammer miraba atónito la escena ante la carcajada lunática de la Oráculo, y fue entonces cuando la Reina le abrazó desde atrás y le dijo abiertamente delante de los supervivientes que el error de su linaje del pasado les había arrastrado a esto, que la guerra era inevitable, que le arrebataría todo y que terminaría por conquistar su territorio. Acababa de comenzar el genocidio en Levante y los Vástagos huyeron del Elíseo como pudieron.

Esa misma noche Krammer convoca a sus más fieles Vástagos: Aloyoshenka, Jara, Fortipiani y Kapyer “El Tonto” (este último obligado por Fortipiani). Y les ordena que prendan fuego a cualquier reducto de historia o cualquier vestigio que quedara en pie y pudiera ofrecer  información de los vampiros de la Ciudad de Torrevieja, por al miedo de haber despertado un cazador dos noches antes y el propio Krammer haber atraído a otro. El miedo irracional del Senescal a los cazadores tiene su origen en una herida que uno de esos fanáticos le hizo de hombro a abdomen que no cicatrizará jamás, cuando hace cinco años despertó uno de esos obsesionados con la muerte definitiva de los hijos de Caín. El Elíseo ardió totalmente quedando reducido todo a Cenizas. La misma suerte corrió el segundo Elíseo, el Succubus club... y cualquier posesión física y material que el principado de Torrevieja pudiera tener. Borrando definitivamente y para siempre cualquier recuerdo, legado, tratado, contrato... todo lo que la Camarilla de Torrevieja consiguiera durante su principado.

Por último, Krammer obligó a que todos se buscaran otro Refugio y que no volviesen al suyo principal hasta nueva orden. Sin avisar, entregó una lista con todo lo que había que quemar y en esa lista están los Refugios de todos. Aprovechando que el resto estaban reunidos en el polideportivo durante la segunda noche.

En esa segunda noche se reunieron de nuevo en el único lugar seguro que quedaba en Torrevieja para ellos. Los anteriores ataques de Cáceres, la operación Pay-Back y los acontecimientos liberados en Apoptosis, tuvieron como consecuencia que los fanáticos que creían saber de vampiros y querían destruirlos, acudieran al lugar.

Aparecieron en la ciudad nuevos fragmentos del espejo que descansaban estacados desde hacía tiempo en las catacumbas del Elíseo. Eran Vástagos del Clan Malkavian que llegaron de León mandados por el Cónsul para ayudar a Krammer en la guerra. Cainitas sentenciados a muerte a los que se les dio la oportunidad de redención yendo a la a guerra de Torrevieja a defender a Krammer.

Los Vástagos no querían ser cazados y comenzaron a organizarse, mientras los agentes de Cáceres supervivientes les espiaban. Pronto Felicia y Rómulo aparecieron y comenzaron a sembrar el caos y el miedo hasta que los nativos consiguieron controlarlos poco a poco. Pajarito volvió a hacer de las suyas mientras los Vástagos continuaban conspirando para rendir la ciudad o luchar de otra forma.

Algunos fueron los candidatos y los que intentaban dar el golpe de forma pública pronto eran apaliados verbalmente por los que querían el poder. Habían caído demasiados Vástagos en las dos noches y había que tomar decisiones pero el tiempo se agotó.

Fue el Clan Ventrue el que intentó repartirse los cargos ante la eminente caída de su régimen, en una desesperada maniobra por rescatar el control de la ciudad.

Los fanáticos cazadores de vampiros irrumpieron en la reunión. Primero uno, después una pareja a buscar a su compañero y finalmente fueron neutralizados. Craso error pues atraerá las miras de sus compañeros en el futuro. Pero ahora la niebla se había levantado, la locura comenzó a desatarse en todos los rincones del recinto, la Reina estaba cerca.

Varios fueron los intentos de contactar con ella para anticiparse a sus movimientos. Las principales tentativas vinieron por parte del Clan Gangrel, el Sheriff Braaka intentó obligar a Rómulo, tataranieto de la Reina, a contactar con ella a través de la red mística de los Fragmentos del Espejo pero la conexión quedó interrumpida por una certera flecha de Inasio Zabaleta Igartiburu, Vástago de origen eusquera y cazador de profesión, que estacó al aniñado familiar de Silvia Rodríguez de los Godos.

Garduño tuvo más suerte y también corrió más peligro al dejarse adentrar en un ritual Malkavian para contactar con la Reina y lo consiguió, a costa de parte de su cordura. Ahí fue cuando la propia regente mencionó la afrenta que había sufrido por el linaje de Krammer.

Finalmente ella llegó y los Vástagos decidieron doblegarse en vez de luchar contra ella. Llegaron a un acuerdo: Krammer sería entregado por las buenas y sería prisionero de Cáceres, ella se quedaría con todas las propiedades del Senescal y limpiaría la vergüenza de su pasado con Nissiku, el príncipe Astuto.

Este ser, perteneció al linaje del Senescal Regente y tuvo un enfrentamiento con la Reina Silvia hace muchos años en el que ella perdió gran cantidad de sus posesiones, sus tierras y su orgullo. Ahora el monstruo del Clan de la Luna quería venganza y habiendo dejado de existir el príncipe Astuto, su objetivo fue el único miembro vivo de su linaje de sangre y su regencia.

Todo esto tenía un precio, Krammer pidió la libertad para Levante, así que Silvia se aprovechó de su edad para imponer cómo. Se establecería un Reino vasallo basado en los fundamentos del suyo, con un Rey que velara por todos. Si lo antiguo funcionaba, no debía ser cambiado. Así pues, el Rey designado en ese momento fue quien puso voz a todos e hizo representación, quien luchó a brazo partido en muchas ocasiones por Levante. En ese momento fue Garduño designado Rey del Reino de Torrevieja.

Y así, Cáceres abandonó la tierra de Levante con su botín, sin mirar atrás y con la satisfacción de haber ganado la guerra. Mientras, los Vástagos de Torrevieja veían cómo su enemigo marchaba satisfecho y se ponía fin a la guerra y al Genocidio pero contemplaban también cómo perdían al único ser que lo había dado todo por ellos hasta el último minuto. A pesar de que conspiraban contra él y muchos quisieron asesinarlo, el Senescal Regente entregó su libertad a cambio de la del Levante.