La Reina convocó a todos los Vástagos en el mismo lugar en el que se practicó la Disgenesia meses antes. Muchos iban con gran reparo y con miedo ante lo que pudieran encontrarse, o qué se les iban anunciar.

Nuevos vástagos han llegado a la ciudad con intención de afincarse en ella y no les ha sido rechazado tal propósito, siempre y cuando sirvan a la guerra de la Reina, cuya intención y causa aún es todo un misterio.

El misticismo rodeaba el edificio y pronto se hizo notar por qué esto es un reinado Malkavian. La locura se desató por cada esquina del caserón mientras, para su desgracia, fuera ocurría algo que nadie esperaba; una misteriosa y nueva asesina, la vuelta de la familia clamando venganza y algo que hacía que los vampiros perdieran sus atisbos de humanidad y cordura, sucumbiendo para siempre a su Bestia. Incluso algunos fuertes, como Denisse Dumont, sucumbieron a tal efecto, y otros como Paula Hernández, cayeron intentando defenderse en la zona.


Varios murieron en estas incursiones, pero en el mundo del no-muerto, la pérdida es parte del mañana. Al final del día se ejecutaría a Colette Feraud por ser una traidora y seguidora del principado de Torrevieja.

La noche acabó con una Reina que nombraba nuevas Cortesías para su Reino y anunciando que su familia estaba de vuelta y que la acogería bajo su protección. Esto inquietó el alma de muchos y preocupó a otros pues Casilda, Rómulo y Felicia estaban de vuelta.

Los peligros continuaron a la noche siguiente, aunque esta vez los Vástagos estuvieron mejor organizados. Casilda no tardó en aparecer para explicar la obra de su padre, Don Braulio, y que la Disgenesia fue un fracaso. Por eso, proclamó la Apoptosis, y al final del día, solo los integrantes más malvados, crueles y déspotas podrían sobrevivir en este entorno y alzarse con la victoria en la guerra.

La noche fue un cóctel de rivalidades, yihad y luchas de poder por los cargos de la ciudad presentes y vacantes, alzándose Don Alonso de Lerma y Serena con el puesto de Chambelán y Celeste Fanon con el puesto de Oráculo.

Entre las rivalidades, varios humanos se colaron en el recinto, organizados buscaban llegar al fondo de ciertas pistas que habían encontrado en las últimas semanas en la ciudad. La casi rotura de la Mascarada fue solventada por los locales y así nuevamente, no corrieron ningún peligro, aunque tuvieron que esforzarse mucho en ello y muchos casi pierden la vida.

Al final de la noche, la Reina hizo su último comunicado antes de la guerra y Casilda dio un discurso sobre la debilidad. Dispuestos a ejecutar a dos de los vástagos presentes por su necedad, el nuevo Chambelán propuso que su existencia podría destinarse a la guerra y al frente. Así pues, la Reina les mandó de forma descarada que le trajeran el corazón de Krammer, el líder de Torrevieja. El odio era palpable en sus palabras.

Todos los vástagos Cacereños se congregaron en torno a una pila y, para demostrar su compromiso, casi todos se cortaron la mano derecha en la pila realizando su juramento hacia la Reina; la más valiente de los Vástagos, desangró casi por completo su cuerpo para demostrar su fidelidad.

Cuando todo finalizó, las puertas comenzaron a arder y cundió el pánico. Desde fuera se pudo ver el estallido del gran caserón, dejando la casa y sus moradores reducidos a cenizas.

Si estaban todos los vástagos allí, ¿Quién defiende ahora la ciudad?